Las cosas han cambiado. Antes
evocar la palabra erotismo era deleitar a la mente con millones de ideas, de
imágenes, de escenas que acudían a ella para dar un ejemplo vivo, llamativo,
vibrante, de lo que era el erotismo. Ahora, quizás por el hecho de que ya no es
tan tabú ni está tan perseguido, el erotismo se ha convertido en algo que no te
hace reaccionar, en algo que pasa por delante y no te das cuenta porque no le
prestas atención. ¿Dónde están esas sensaciones que antes te provocaba el
erotismo, la lujuria, la pasión, el placer, el amor? ¿Dónde han quedado cuando
todo parece tan cansado de todo?
Que la sexualidad esté presente y
además sea una sexualidad sana, que sirva para no considerarla un tabú ni algo
que haya que ocultar o temer es bueno. Pero, que el exceso de sexualidad, el
hecho de que se tome como algo frívolo, no es bueno. En una relación de pareja,
la sexualidad es importante pero tanto o más importante es el erotismo, el
lograr reacciones a las sensaciones, emociones en las acciones que se hacen.